Danzar es sentir y celebrar la vida, la expresión del alma a través del cuerpo. Danzar es ser la Divinidad y el Universo con la música como suelo y el infinito como techo.

martes, 31 de enero de 2017

Mejora tu espalda con la danza del vientre. Regreso al blog y nuevo formato :D

Hola a todas los bailarines y bailarinas que paséis por acá.

Con el canal de youtube, mis nuevos estudios y mis planes de futuro profesional, me olvidé por completo de este blog durante muchos años. Intenté regresar hace unos meses pero no tuvo éxito y me volví a dormir en los laureles. Pero ahora que vuelvo poco a poco a enseñar esta bella danza en las clases, quiero volver poco a poco a compartir en la web mi pasión por ella y por qué no, volver a daros algunos tips para vuestras danzas.

Se me antoja sin embargo una cosa un poco menos formal y más abierta, ya que mi día a día está teñido de ciencia y a veces su frialdad me hiela el corazón. Por ello mismo es que la danza me sigue manteniendo ese fuego de mi niñez en el que no hacía falta la lógica para sentir el universo moverse bajo tus pies.

Quiero hacer de este blog, a partir de ahora, un blog personal como bailarina a la vez que un blog en el que compartir esta hermosa danza ancestral.

Por ello mismo hoy os vengo a contaros que con esto de volver a enseñar la danza me he tenido que poner las pilas para ponerme al día y preparar coreografías, métodos de enseñanza y cómo no... me he tenido que obligar a retomar mi antigua rutina de danza a diario. ¡Y cómo tengo las cervicales! Ya sabía que tenía contracturas por culpa de estar tanto tiempo sentada, estudiando y editando vídeos... pero aunque he hecho deporte se ve que la flexibilidad de la danza del vientre es propia de la danza del vientre. Al retomar mi rutina de calentamiento de brazos y al tener que aislar los movimientos de mis hombros la antigua habilidad seguía ahí, pero.... ¡a pleno dolor!

Tengo que volver a ensayar a diario concentrando mi consciencia en la columna vertebral y el equilibrio, con el foco en las muñecas para que el movimiento de los brazos, los hombros y el tronco parta de su autoridad. Así poco a poco iré desbloqueando las contracturas ¡sin necesidad de masajes!

Este es un ejemplo práctico de cómo la danza oriental puede ayudarte a mejorar el estado de tu espalda. ¿Te animas a bailar?

Nos vemos en el próximo post. Ya os contaré cómo avanza la cosa.

¡Un abrazo a tod@s habibis!

No hay comentarios:

Publicar un comentario