Danzar es sentir y celebrar la vida, la expresión del alma a través del cuerpo. Danzar es ser la Divinidad y el Universo con la música como suelo y el infinito como techo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

De regreso a la danza y a la liberación del Ser. Las propiedades sanadoras de la danza del vientre.

¡Hola a todas y todos! Os saludo después de varios años de ausencia en este blog. Como algunos sabéis me marché a Inglaterra a cumplir mi sueño de ser egiptóloga y estudiar el máster en egiptología. Ya he regresado, al menos para quedarme por un tiempo, y en ese preciado tiempo en el que estoy abierta como un embudo a la creatividad, la danza oriental, como un yo-yo que se mueve por las fuerzas gravitatorias universales, a regresado, esta vez desde el impulso de compartir con todos vosotros. Este impulso me lo ha transmitido mi canal principal de youtube (Laura-Egiptología) donde poco a poco estoy descubriendo el gran placer de compartir y divulgar, conociendo a personas maravillas, cultas e inspiradoras de todo el mundo hispanohablante. Tengo muchos proyectos con la danza, entre los que no faltará un canal donde expresar nuestra pasión por el "bellydance" y toda la cultura que conlleva. Pero de momento me da mucho gusto poder compartir con vosotros esta primera entrada para el blog desde una nueva era que nada más comienza en mi vida.

Casualmente, rebuscando entre los recuerdos en mi habitación en Algeciras, encontré unas páginas de mi "diario de danza del vientre", en la que escribí una experiencia maravillosa con una de mis alumnas, a la que le enseñaba clases personalizadas de danza oriental. Ella sabrá quién es en caso de leer este post y a ella se lo dedico y le doy las gracias por haber sido la gran alumna que enseña a su profesora. ¡Un saludo hermosa!

Aquí os dejo ese fragmente de mi diario:

Desde hace tres semanas para acá, las clases con (nombre de mi alumna) han supuesto una revolución para la danza del vientre en mi vida. Recuperando su esencia mágica y su sentido natural, ha abierto un camino y una puerta hacia la sanación. 

Todo empezó con un experimento para que se liberara bailando y pudiera improvisar dejándose llevar por el sentimiento y no la mente. Le pedí que me dijera su canción favorita del repertorio que le había llevado en la primera clase, unos meses atrás, eligiendo "Bhakbak Anaiktí" de Wael Kfoury. Le dije que no bailara, que prestara atención a su cuerpo para concienciar dónde sentía la canción y después me lo dijera. 

"El pecho", dijo.
"Para bailar con los brazos e intentar desbloquear tu hombro izquierdo pon las manos hacia arriba cerca de tu corazón. Siente como la sensación se transmite a tus manos y cuando la tengas ahí, circulando por tus brazos, baila como tu cuerpo desee". 

El resultado fue sorprendente. No solo bailó dejándose llevar si no que algo se movió, una emoción acumulada en su hombro. La muchacha hasta acabó con las lágrimas saltadas. Es real que el cuerpo está íntimamente conectado con las emociones y sus bloqueos y que además a través del movimiento de nuestro físico podemos sanar y mover esas emociones viejas acumuladas en algún lugar de nuestro soma. 

Aquel día la danza del vientre se manifestó ante mí como una magia terapéutica que precisaba de mujeres que se dejaran llevar con el corazón abierto a la Divinidad y volvieran la cara al engañoso mundo de la estética. Me di cuenta de algo que era obvio pero que no veía antes. Cuanto más lo sientas, más bello es el movimiento. 

La semana pasada me sentía enfermiza y decidí hacer unos estiramientos para recolocar mi cuerpo en la salud. Acabé bailando desde ese lugar que encontré dándole clases a mi alumna, sin espejo, sin atención a la técnica, ni a la apariencia, ni al mundo de las bailarinas. Bailé para sanarme y fueron millones de cosas las que experimenté. 

Sentía el bloqueo en algunos puntos energéticos (shakras) y mi cuerpo lo desenredaba hasta liberarlo. Me recuperé. Desde ese día no he tenido problemas de tensión, la alergia se me ha regulado sin necesidad de pastillas, estoy más equilibrada y veo las cosas con distancia. Hoy he vuelto a bailar desde ese lugar y se ha vuelto a liberar. 

Todo esto me lleva a pensar lo que realmente es la danza y lo que han hecho con ella. Quienes la enseñan, en la mayoría de las ocasiones, transmiten historias superficiales y no la utilizan con todo su potencial. Pienso en esas muchas bailarinas que viven siempre atentas al qué dirán y a sus egos.  Pero no quiero hablar de ese mundo, que en realidad no existe, pues no está en la realidad de las cosas perennes del alma, la magia, el espírity y la Naturaleza. 

Me gustaría seguir experimentando con esto, aprender a sanarme y quizás un día poder tener alumnas a las que transmitírselo. Por ahora tengo a (nombre de mi alumna), una alumna y maestra, con quien compartir esto tan especial y maravilloso.-

Chicos, después de aquella etapa de mi vida vinieron muchas historias y aventuras por Inglaterra y se me había olvidado esa maravillosa experiencia que escribí en el diario. Me gustaría, como deseé entonces, poder recuperarlo en mi vida cotidiana y compartirlo con vosotros.

A los que me habéis leído os doy las gracias y os invito a comentar, si os apetece decir algo. Pronto nos veremos por aquí con muchas nuevas entradas sobre las danzas orientales. Os mantendré informados sobre el canal de youtube que en algún momento abriré para seguir compartiendo esta magia de la danza oriental egipcia. Un abrazo a todos y que disfrutéis de este maravilloso día.



Con amor: Laila Seshat. 




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