La danza del vientre es un baile ritual mágico que viene de los remotos tiempos de la Diosa Madre. Nuestros primeros vestigios de su pasado nos llegan desde Egipto y Mesopotamia, y está íntimamente relacionado con la diosa Isis e Ishtar respectivamente. En una cultura donde el poder de la feminidad era muy estimado y respetado, se desarrollaron formas de conexión con la mujer y la naturaleza para mantener la fertilidad en la vida de los seres humanos y los ciclos de la naturaleza en equilibrio, para así vivir en la prosperidad, ya fuera de bosques frondosos en el caso del mundo del recolector y de cosechas prósperas en el mundo del agricultor.
Los templos de las diosas tenían un importante sector sacerdotal y chamánico: el de las bailarinas, sin las que el ritual no tenía la misma fuerza. Su baile llamaba a la abundancia y generaba prosperidad por ser un modo de traer el cielo a la tierra y de llevar la tierra al cielo.
Cualquier tipo de manifestación artística es un modo de manifestar lo que el universo tiene reservado para nosotros.
Por arte entendemos cualquier actividad que sea traer desde el cielo. Desde la poesía, la danza, la música, la narración, la pintura o el dibujo... hasta la meditación, la invención de objetos útiles y hermosos o el pensamiento filosófico.
La danza del vientre es un medio femenino de meditación. Cada uno de sus movimientos tiene efectos en nuestro estado espiritual y la composición de sus formas nos convierte en la Naturaleza a pequeña escala (microcosmos).
El poder de la danza del vientre radica en la co-creación con el Universo, el poder de la feminidad de crear a partir del Vacío.
Bailamos e interpretamos cada pieza musical con un sentimiento y una intención. El poder que nos confiere el expresar lo que sentimos mediante la belleza del movimiento de nuestro cuerpo femenino es infinito.
Así, la danza puede ser utilizada tanto para los que la practican como para los que la observan como un medio de sanación espiritual por la que podemos trascender a una nueva dimensión de conciencia.
Estamos en un momento clave para el universo, lo que llaman en Despertar de la Diosa o el paso a la Era de Aquarius. Los rayos nuevos del Sol nos transmiten un nuevo estado espiritual, nos transmuta.
Como mujeres podemos prolongar ese trabajo que el Sol está ejerciendo sobre la Tierra y la Humanidad, bailando.
La mujer es la representación de la Diosa a pequeña escala y su cuerpo un fractal de la naturaleza que toma consciencia de sí misma con el baile.
Bailad, bailad como si todo la vida fuera una canción.



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