Danzar es sentir y celebrar la vida, la expresión del alma a través del cuerpo. Danzar es ser la Divinidad y el Universo con la música como suelo y el infinito como techo.

martes, 15 de mayo de 2012


Las propiedades sanadoras de la danza:




Como se ha dicho, la danza del vientre es un fluir de energías. El centro se halla en el vientre, que podemos considerar el agujero negro de la mujer o su conexión directa con el No Tiempo y la Creación.
Cuando bailamos es esencial dejar que el cuerpo se exprese con total y absoluta libertad, y es esencial liberar la mente para que el cuerpo no tenga obstáculos.
Confiando en la sabiduría originaria de este, sabemos que se moverá para liberar tensiones de ciertas partes, dejar que fluya la energía allí donde se está estancando, soltar las energías, pensamientos y problemas físicos que no sirvan,etc.


Al principio será normal sentir cambios drásticos en el organismo, como  dolores de agujetas, de cabeza, irregularidades gástricas, hambre repentina o carencia de esta, etc.
No pasa nada, la danza del vientre como sistema terapéutico funciona como la homeopatía, hará que nuestros problemas corporales o anímicos salgan a la luz más o menos de golpe y eso lo notaremos rápidamente.

Tras un periodo de trastorno y movimiento de nuestro organismo llegaremos  a un periodo de tranquilidad en el que si seguimos con la danza cada día, nos iremos sintiendo mejor progresivamente y los desajustes se irán ajustando de un modo más lento y tranquilo que en el periodo anterior.


Es muy importante el estiramiento tras la danza y el calentamiento previo a la misma. 
Si estamos en un día de mucha tensión o bloqueo mental podemos hacer una especia de ritual de liberación que nos permitirá danzar a gusto y liberar nuestro cuerpo para que baile a su poder.
Podemos encender velas, incienso de olor natural o quemar aceite esencial, poner música árabe de meditación (árabe para conectarnos con la esencia de la danza oriental) y sentarnos en la postura del loto o aquella que nuestro cuerpo nos pida.
Podemos colocar una cinta alrededor de nuestra cabeza para estimular el sexto chacra.
Respiramos profundamente, centrándonos en soltar el aire, sintiendo como la energía sale del pirineo.
Relajamos los hombros e incluso podemos conectar con nuestro canto chamánico de poder centrándonos en la relajación.
Meditamos el tiempo que sea necesario y cuando nos sintamos preparadas iniciamos el calentamiento y.... ¡a bailar!

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